Resultados PAES proceso admisión 2026
- Constanza J. Cabaña Alvear
- 5 ene
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Hoy se conocieron los resultados de la PAES y, como ocurre cada año, el foco suele ponerse en puntajes, promedios y comparaciones entre establecimientos. Sin embargo, cuando uno revisa con más detención los datos y los informes técnicos, el mensaje para quienes enseñamos Ciencias es bastante más profundo —y también más incómodo.
De acuerdo con los informes oficiales del DEMRE, en los últimos procesos de la prueba de Ciencias una proporción creciente de las preguntas no evalúa recuerdo directo de contenidos, sino habilidades de pensamiento científico. En algunas aplicaciones recientes, cerca del 45–50 % de los ítems exigen interpretar gráficos, analizar tablas, reconocer variables, evaluar diseños experimentales o extraer conclusiones a partir de evidencia. No es menor: precisamente en ese tipo de preguntas se concentran los mayores porcentajes de error y las menores tasas de logro promedio.

Los reportes muestran además que estudiantes con un manejo aceptable de contenidos curriculares tienden a bajar significativamente su desempeño cuando la pregunta exige transferir ese conocimiento a un contexto nuevo. Por ejemplo, ítems que combinan lectura de datos con identificación de variables suelen presentar diferencias de hasta 20 puntos porcentuales en tasa de respuestas correctas respecto de preguntas conceptuales del mismo eje temático. Esto sugiere que el problema no es solo “qué saben”, sino “qué hacen con lo que saben”.
Este patrón no es exclusivo de la PAES ni de Chile. Evaluaciones internacionales como PISA han mostrado resultados similares durante años: los países donde la enseñanza de las ciencias se centra en la memorización tienden a mostrar desempeños más débiles en tareas de razonamiento, análisis de evidencia y explicación científica. En PISA 2022, por ejemplo, Chile volvió a mostrar mayores dificultades en ítems de nivel cognitivo alto, aquellos que requieren interpretar información compleja o justificar conclusiones, en comparación con ítems de identificación o reconocimiento.

Desde la investigación en didáctica de las ciencias, estos resultados son coherentes con lo que se ha descrito como “conocimiento frágil”: aprendizajes que funcionan bien en contextos rutinarios, pero que no se activan cuando cambia el formato o aumenta la demanda cognitiva. Estudios clásicos y actuales coinciden en que las habilidades científicas no emergen espontáneamente a partir del contenido, sino que deben enseñarse de forma explícita, progresiva y sostenida en el tiempo.
La PAES, en ese sentido, actúa como un espejo incómodo. Nos muestra que muchas veces dedicamos la mayor parte del tiempo a cubrir contenidos, pero poco a enseñar a leer datos, diseñar experimentos, analizar errores o discutir decisiones metodológicas. Y cuando esas habilidades aparecen en la evaluación, los estudiantes no cuentan con suficiente entrenamiento para enfrentarlas con seguridad.
Mirar los resultados PAES solo como un número final es perder una oportunidad pedagógica enorme. Los datos permiten identificar con bastante claridad qué procesos de pensamiento están quedando rezagados y dónde conviene intervenir. Para quienes enseñamos Ciencias, el desafío no pasa únicamente por ajustar contenidos, sino por repensar prácticas de aula, evaluaciones y experiencias de aprendizaje que desarrollen, de forma sistemática, las habilidades científicas que hoy la PAES —y la ciencia real— están exigiendo.

DEMRE. (2023). Informe técnico prueba de Ciencias PAES. Universidad de Chile.
DEMRE. (2024). Marco de evaluación de la prueba PAES Ciencias. Universidad de Chile.
OECD. (2023). PISA 2022 Results (Volume I): The State of Learning and Equity in Education. Paris: OECD Publishing.
NRC. (2012). A framework for K-12 science education: Practices, crosscutting concepts, and core ideas. Washington, DC: National Academies Press.



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